sábado, 20 de noviembre de 2010

Mi imaginación vuela.

Decido cerrar los ojos e intento imaginar tu voz pidiéndome que vaya. Y me veo caminando hacia ti, acercándome a tu boca, siento tu lengua buscando la mía, me veo en tus brazos y siento tus manos haciendo suyo mi sexo, que esta noche ha encontrado dueño y mi corazón late descontrolado como si tuviera el ritmo de la pasión. Veo tu cabeza descender sobre mi vientre y siento como un beso se posa en la cara interna de mi muslo izquierdo, ahora sé que ha valido la pena, esperar a este día. Te alzas impresionante entre mis piernas y me penetras lentamente, haciendo que cada embestida de tu cuerpo me haga desearte más y más...Siento como tu olor se incorpora al mio, no se si es tu perfume o es el perfume del sexo.
Después ya no hubo ni calma ni sosiego hasta que nos invadió el placer, no hubo ni pliegues ni rincones en nuestros cuerpos que dejáramos huérfanos de caricias o de besos, no hubo palabras ni vacías, ni llenas que interrumpieran los gemidos y el latir de nuestra pasión. No hubo luz hasta el amanecer y entonces tampoco hubo nada más que decir. Solo un simple adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario